lunes, 25 de enero de 2010

Los movimientos feministas mas importantes

En la Europa del siglo XV, el deseo de igualdad e independencia femenina en un mundo de pura inferioridad y plena sujeción a la figura masculina comenzaba a surgir. Así fue como se iniciaría poco a poco una reivindicación de los derechos de la mujer que, en un inicio, no supuso más que la supresión de la poca libertad que habían tenido en siglos anteriores. Las mujeres del momento que querían ser escuchadas tuvieron que soportar encarcelamientos, el exilio, acusaciones e incluso algunas murieron guillotinas; por ello, su única forma de poder plasmar sus ideas era a través de la filosofía, de la escritura. Ejemplo de ello fue la poetisa italiana Christine de Pisan(1364-1460),la cual escribía en la corte parisina sobre temas como la historia, la política o la condición de la mujer que suscitaban una renovación en el ámbito cultural, un incipiente Humanismo, que despertó el interés de los intelectuales del momento por las disciplinas relacionadas con todo aquello que rodeaba al ser humano; y que supondrían allí la creación “del debate sobre las mujeres”(“Querelle des Femmes”),a través del cual estudiosos, teólogos, comerciantes, y otros llevaron un intenso debate sobre el papel de la mujer en la sociedad. Además, años más tarde otra escritora francesa, Marie de Gournay (1565 - 1645), consiguió la protección y el mecenazgo de personajes de la talla histórica de la Reina Margarita, mujer Enrique IV, la cual le permitió el privilegio de poder editar sus propias obras entre las que acabaron destacando “ la igualdad entre hombres(Égalité des hommes et des femmes ,1622) “ o “Denuncia de la mujer (Grief des dames) y” Mujeres” en 1626; en las que se trataban temas como la educación, la política ,el amor conyugal, y el triunfo de figuras femeninas, mujeres que destacaron en el ámbito masculino último como la heroína francesa Juana de Arco y las mujeres legendarias Amazonas, con la intención de resumir el cumplimiento de su aspiración a derrotar a los hombres en su propio juego y que trataban su visión como motivo de burla.
La diferencia de la fuerza física entre los hombres y mujeres había sido en el pasado un factor decisivo para el poder de sometimiento femenino y la creencia por tanto de la superioridad masculina. Pero ¿Qué ocurría con la razón? Estas nuevas ideas se encontraron con un factor que dificultaba su difusión: la educación. La sociedad de esa época no sabía ni leer ni escribir y era profundamente religiosa, la educación de la mujer en concreto se basaba en la “educación del alma, del corazón, del carácter, de la voluntad y los buenos modales” no habiendo así ningún factor relacionado con habilidades físicas. Por otro lado, el acceso a la “escuela” basada en la instrucción era solo para pocos/as privilegiados suponiendo así que las ideas se quedasen simplemente en ideas y no pasasen a ser hechos.
Solo hasta el siglo XVIII, en los albores de la lucha por la igualdad y la emancipación, después de la independencia de Estados Unidos (1776) y tras el inicio de la Revolución Francesa(1789-1799),fue cuando la voz de las mujeres empezó a expresarse de manera colectiva. Estos hechos trajeron consigo la creación de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) que se basaba en la idea universal de la igualdad natural y política de los seres humanos ("Libertad, igualdad y fraternidad") pero que a su vez negaba el acceso de las mujeres, la mitad de la población, a los derechos políticos, lo que en realidad significaba negar su libertad y su igualdad respecto al resto de los individuos. La influencia de la Ilustración había quedado reflejada en este documento, y ésta defendía la igualdad entre los seres humanos y el contrato social entre ellos. Por ello ¿cómo era posible que la mujer quedase al margen del bien más preciado de los hombres libres e iguales, la educación? ¿Acaso no tenía la capacidad de poder hacer algo importante en la sociedad?¿Si todos los seres humanos eran iguales por qué la mujer quedaba marginada? La influencia de ese documento fue de tal vitalidad e influencia en Europa y la opinión se extendió tanto por el continente como por el Norte de América.
Sin embargo, el desencadenante más directo del inicio oficial del feminismo fue el estallido de la Revolución industrial y el movimiento obrero que ésta trajo. La Revolución se inició en Inglaterra de mediados del siglo XVIII y produjo el declive de los trabajos manuales -realizados desde la antigüedad por las mujeres de forma gratuita- en pos de la producción mecanizada a gran escala que permitió que las mujeres accedieran al trabajo en las fábricas, pero en condiciones paupérrimas: se transformaron en mano de obra barata que sufría con frecuencia abusos por parte de los empleadores. Al mismo tiempo, se consideraba que las mujeres de clase media y alta debían permanecer en casa como símbolo decorativo del éxito económico de sus maridos. La única alternativa para las mujeres respetables de cualquier clase era el trabajo como profesoras, vendedoras o doncellas. Más tarde su difusión por Europa supuso el surgimiento de algunos grupos feministas que no tuvieron gran repercusión, y la Iglesia católica se opuso a ellos argumentando que destruía la familia patriarcal. En los países agrícolas se mantenían las ideas tradicionales, y en las sociedades industriales las reivindicaciones feministas tendían a ser sofocadas por el movimiento socialista.
Así fue como no solo las mujeres de todos las clases se veían ya directamente atacadas y marginadas por una política masculina. Ya que todo esto no podía seguir así, muchas mujeres del mundo decidieron unirse a favor de sus derechos.
PRINCIPALES MOVIMIENTOS FEMINISTAS:
---El feminismo en Estados Unidos:
El movimiento feminista estadounidense se consolido rápidamente debido a las favorables condiciones sociales, políticas y económicas del país. Las prácticas religiosas protestantes que promovían la lectura e interpretación individual de los textos sagrados favorecieron el acceso de las mujeres a niveles básicos de alfabetización, lo que provocó que el analfabetismo femenino estuviera prácticamente erradicado a principios del siglo XIX y, el surgimiento del pensamiento, se vio directamente ligado a la búsqueda de la regeneración moral de la sociedad y la abolición de la esclavitud(en donde la analogía entre los esclavos sin derechos y las mujeres era evidente) en un país democrático.
En 1833 se creó en Filadelfia el primer grupo antiesclavista, a partir del cual se fundó la Sociedad Antiesclavista Norteamericana. Gracias al movimiento, las mujeres americanas aprendieron a organizarse y a celebrar reuniones, tuvieron acceso a tribunas públicas y escribieron sus manifiestos. Sin embargo, también en el movimiento abolicionista las mujeres fueron pronto ridiculizadas y silenciadas al no permitírseles actuar como delegadas en las asambleas. En 1840, las delegadas norteamericanas que participaban en Inglaterra en la Convención Mundial Antiesclavista fueron obligadas a permanecer tras una cortina durante las sesiones, porque muchos miembros del movimiento no aceptaban su presencia ni reconocían su papel. Este acto produjo el primer paso hacia la organización feminista en Estados Unidos. Ellas comenzaron a abogar por sus propios derechos, aunque su lucha tuvo una repercusión social mucho menos favorable que la del movimiento abolicionista. Se las degradó públicamente recurriendo a los tradicionales argumentos del patriarcado para ridiculizar a las mujeres con actividad pública y fue todo esto lo que supondría en Seneca Falls (19 de Junio de 1848, Nueva York) la primera Convención sobre los Derechos de la Mujer. Fue aquí donde se creó la Declaración de Seneca Falls, en la se expresaba por primera vez lo se podría denominar la "filosofía feminista de la historia". Una filosofía que denunciaba las vejaciones que a lo largo de la historia había sufrido la mujer y que recogía la igualdad total entre los derechos de las mujeres y los hombres (como el derecho a voto, presencia a elecciones, ocupación de cargos públicos, afiliación a organizaciones políticas o asistencia a reuniones políticas).
Tras la Guerra de Secesión (1861-1865), en cuyo transcurso muchas mujeres lucharon activamente por la abolición de la esclavitud, se inició la separación entre la causa abolicionista y el movimiento de las mujeres. Independientemente del triunfo del grupo nordista, partidario de la supresión de la esclavitud, la XIV enmienda de la Constitución, que otorgaba el derecho de voto a los esclavos negros liberados, le negó a la mujer el derecho de sufragio. La reacción fue inmediata Elisabeth Candy Stanton (1815-1902) y Susan B. Anthony (1820-1906) crearon la Asociación Nacional por el Sufragio de la Mujer (National Woman Suffrage Association), primera asociación del feminismo radical americano, independiente de los partidos políticos y de los movimientos de reforma; y se convieron en dos figuras clave en la lucha por el sufragismo femenino.
Tanto los líderes abolicionistas como el Estado norteamericano temieron esta radicalización del movimiento feminista que dirigió su movimiento hacia la concesión de los derechos políticos plenos a las de su sexo. El estado de Wyoming fue el primero en conceder el voto a las mujeres en 1869, pero sólo en 1920 todas las mujeres estadounidenses consiguieron el derecho al voto.
---El feminismo en Inglaterra:
Se inició gracias a la filósofa y escritora británica Mary Wollstonecraft (1759-1797) que publicó en 1792 “Reivindicación de los derechos de la mujer”, el primer libro feminista que pedía la igualdad en un tono decididamente revolucionario y que dejaba clara su idea de que Los hombres ejercían una verdadera tiranía absolutista sobre las mujeres en el ámbito de la familia y la casa suponiendo una subordinación hacia ellos que debía a acabar a través de la educación.
Por otro lado, el movimiento americano fue fruto de inspiración para el surgimiento del movimiento ingles y a su vez éste último como inspirador del resto de movimientos europeos. En las décadas de 1830 y 1840, como había ocurrido antes en los Estados Unidos, las mujeres inglesas participaban activamente en movimientos políticos no relacionados directamente con el movimiento de la mujer. Pero el ejemplo de los sucesos que iban sucediendo en América avivaba la lucha específica de las mujeres.
Entre 1850 y 1920 las mujeres inglesas lucharon por conseguir leyes más justas en lo referente al matrimonio, a la custodia de los hijos, al control sobre sus bienes y salarios, al acceso a la educación, al voto y a la participación política. Desde 1833 comenzaron a aparecer manifiestos y artículos que pedían el voto para las mujeres que fueron respondidas insertando en la Cámara de los Comunes por vez primera de forma explícita la palabra varón en los requisitos requeridos para ejercer el voto. La demanda había sido denegada y ante ello se fundó en 1847 la Asociación Política Femenina para luchar por el voto de las mujeres.
En 1851, Harriet Taylor Mill (1807-1858) escribió su Ensayo sobre el sufragio de las mujeres. Las feministas enviaron peticiones al Parlamento, que no obtuvieron respuesta. Mill reclamó la plena igualdad de derechos políticos y civiles para las mujeres inglesas, inspirándose en los logros conseguidos por las norteamericanas.
Escribió: “Lo que queremos para las mujeres es igualdad de derechos, igualdad de privilegios sociales, no una situación diferente, una especie de sacerdocio sentimental”.
La publicación en 1869 de Sobre la esclavitud de las mujeres, de John Stuart Mill (basado en gran medida en las conversaciones mantenidas con su mujer Harriet Taylor Mill), atrajo la atención del público hacia la causa feminista británica, sobre todo en lo relativo al derecho de voto. La libertad individual facilitada por la desaparición de impedimentos legales permitiría el desarrollo de la personalidad de las mujeres y el pleno ejercicio de sus capacidades. Se trataba, en suma, de aplicar el principio del "laissez faire", dogma básico del liberalismo, a la problemática femenina. El libro de Mill tuvo un enorme impacto. Aparecido en 1869, fue un elemento clave de la expansión e internacionalización del movimiento sufragista. Ese mismo año se editó en Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Alemania, Austria, Suecia y Dinamarca, y al siguiente apareció en Italia y Polonia, suscitando el interés y la reflexión de muchas mujeres entre las clases más cultas.
La primera organizadora del movimiento feminista en Inglaterra fue Barbara Leigh Smith, que fundó su propia escuela para mujeres, y que en 1854 publicó un opúsculo llamado” Breve resumen en lenguaje claro de las leyes más importantes relacionadas con las mujeres”, donde denunció la anulación de los derechos legales de las mujeres casadas. En 1855, Leigh Smith organizó un comité de mujeres que reclamaban la igualdad de derechos y organizaban mítines públicos. Este comité presentó una petición formal al Parlamento en 1856 para conseguir que las mujeres casadas controlaran sus propios bienes. Sin embargo, el Parlamento se limitó a promulgar una ley de divorcio con algunas ligeras concesiones a las mujeres, como la posibilidad de divorciarse si habían sido cruelmente maltratadas por sus esposos. Esta derrota convirtió al comité de Leigh Smith en un auténtico movimiento feminista. En la década de 1860, el movimiento inglés emprendió diversas campañas. La primera estuvo dirigida a reclamar al Parlamento una ley que permitiera a las mujeres casadas disponer de sus ingresos y propiedades, lo que consiguieron entre 1878 y 1882. Fundaron colegios universitarios para mujeres y presionaron para que las mujeres fueran admitidas en Oxford y Cambridge, lo que se consiguió en la década de 1870. En 1884 consiguieron la abolición de las leyes sobre enfermedades infecciosas que permitían a la policía inspeccionar a cualquier mujer de la que sospechasen que era prostituta. Al mismo tiempo, continuaron la lucha por el sufragio femenino.
En 1865, las mujeres del comité hicieron campaña a favor de John Stuart Mill, que consiguió un escaño en el Parlamento desde el que planteó la cuestión del voto femenino. Ese mismo año se fundó el Comité por el Sufragio Femenino. Estas mujeres no deseaban el voto para igualarse con los hombres, sino para que su diferencia ejerciera un peso político.
A comienzos del siglo XX, las feministas inglesas habían conseguido muchas cosas: podían formar parte de los ayuntamientos, ser funcionarias de la administración de asistencia pública, votar en las elecciones municipales e incluso ser alcaldesas. Pero no habían conseguido el voto. Este retraso, semejante en otros países de Europa, incluida España, se debió al desinterés de los partidos conservadores hacia el voto femenino y al miedo que las fuerzas de izquierdas tenían a un voto que consideraban conservador y de tendencias clericales. En Inglaterra, el Partido Liberal, al que estaba aliado el movimiento de las mujeres, se negó reiteradamente a conceder el voto a las mujeres, por estas razones. Esta alianza llevó a la desunión del movimiento, que no volvería coaligarse hasta 1897 bajo el nombre de Unión Nacional de Sociedades por el Voto de las Mujeres. La Unión desarrolló tácticas más radicales e incluyó a una gran cantidad de mujeres de la clase obrera. Se vinculó al Partido Laborista recién constituido y, ante la oposición de la clase política, adoptó tendencias más radicales. Desde 1906, el movimiento se dividió en dos tendencias rivales: la Unión Nacional de Sociedades por el Voto de las Mujeres (NUWSS), liderada por Millicent Garrett Fawcett, de tendencia liberal y moderada, que se enorgullecía de su “respeto a la ley” y de su no radicalidad, y la Unión Social y Política de Mujeres (WSPU), encabezada por Emmeline Goulden Pankhurst, vinculado al Partido Laborista Independiente y de tácticas más violentas, quien declaraba que “el argumento del cristal roto es el más valioso en la política moderna”. Entre 1910 y 1914 se produjeron grandes mítines y manifestaciones. Las feministas de WSPU adoptaron los métodos de protesta violenta del movimiento independentista irlandés: rotura de ventanas, cortes de los cables del telégrafo, etc. Estas mujeres fueron detenidas infinidad de veces y en las cárceles iniciaban huelgas de hambre. El movimiento de las mujeres y la represión gubernamental alcanzaron su punto álgido en los años 1013 y 1914. El gobierno decidió clasificar a las sufragistas como delincuentes comunes y no como presas políticas, pero no cambió la legislación sobre el voto. Las feministas del WSPU adoptaron la máxima “Hechos, no palabras” y aumentaron sus ataques contra la propiedad. En 1913, Emily Wilding Davison, miembro del WSPU, se arrojó bajo el caballo del rey en el derbi londinense. Su entierro originó una gran manifestación sufragista. Pero la entrada de Inglaterra en la Primera Guerra Mundial en 1914 terminó de golpe con el movimiento sufragista inglés. El gobierno amnistió a todas las sufragistas encarceladas, y los dos partidos sufragistas se dedicaron fervientemente al trabajo voluntario y a la propaganda nacionalista. El gran trabajo realizado por las mujeres durante la guerra inclinó a la opinión pública en favor del voto femenino. En 1918 las inglesas mayores de 30 años consiguieron el voto. Hasta 1928 no se hizo extensivo el sufragio al resto de las mujeres en la mayoría de edad. La WSPU se disolvió, mientras que la NUWSS siguió defendiendo la igualdad de derechos desde la moderación
----El feminismo francés
Las mujeres, al calor de la Revolución francesa se habían cuestionado su situación social y el rol que les había asignado. Se comprometieron con la revolución porque pensaron que sus demandas serían atendidas. Mientras los revolucionarios debatían sobre los derechos del hombre, el filósofo Nicolas de Condorcet( 1743 1794) planteó los derechos de las mujeres indicando que como grupo social tenían una especificidad que debía ser tomada en cuenta. Finalmente no se incorporaron a la agenda política.
El movimiento feminista francés comenzó así en plena Francia revolucionaria, en donde en los clubes republicanos de mujeres se pedían que los objetivos de libertad, igualdad y fraternidad se aplicaran también a las mujeres y; escritoras y “políticas” francesas como Olimpia de Gouges (1748-1793) reflejaban su descontento en obras como la “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana(1791)”en la que quedaba reflejada su deseo por la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los aspectos de la vida pública y privada, incluyendo la igualdad con el hombre en el derecho a voto, en el acceso al trabajo público, a hablar en público de temas políticos, a acceder a la vida política, a poseer y controlar propiedades, a formar parte del ejército; incluso a la igualdad fiscal así como el derecho a la educación y a la igualdad de poder en el ámbito familiar y eclesiástico. En 1791, la holandesa Etta Palm d'Aelders se dirigió a la Asamblea Nacional con estas palabras:
“Habéis devuelto al hombre la dignidad de su ser al reconocer sus derechos; no debéis permitir que la mujer siga sufriendo bajo una autoridad arbitraria”.
Pero el encarcelamiento y ejecución de Olimpia de Gouges durante el período de la dictadura jacobina simbolizó el fracaso de las reclamaciones feministas durante la revolución. En 1793, después que las mujeres hubieran participado valerosa el esfuerzo de guerra de 1792 plantean tres preguntas a los diputados franceses: ¿Debe permitirse la reunión de mujeres en París?, ¿pueden las mujeres ejercer los derechos políticos y tomar parte activa en los asuntos del gobierno?¿las mujeres pueden deliberar, reunidas en asociaciones políticas o en sociedades? A estas tres preguntas, los parlamentarios respondieron negativamente instaurando así la muerte política de la mujer.
Por otro lado y más tarde, el Código Civil napoleónico (1804), en el que se recogieron los principales avances sociales de la revolución, negó a las mujeres los derechos civiles reconocidos para los hombres durante el período revolucionario (igualdad jurídica, derecho de propiedad...), e impuso unas leyes discriminatorias, según las cuales el hogar era definido como el ámbito exclusivo de la actuación femenina. Todo ello solo supuso que la idea de igualdad entre el hombre y la mujer se expandiera entre las mujeres de las época.
Flora Tristán (1803-1844) escribió Pérégrinations d'une paria (Peregrinaciones de una paria) y más tarde emprende una campaña a favor de la emancipación de la mujer, los derechos de los trabajadores y en contra de la pena de muerte. Fue una de las primeras mujeres en conseguir la separación legal de su marido y la custodia de sus hijos; sin embargo, éste intenta asesinarla, disparándole en la calle y dejándola malherida, en septiembre de 1838. Flora gana notoriedad en la prensa y por tanto sus ideas son difundidas más directamente en la población. En 1845 escribió La emancipación de la mujer donde se manifiesta rudamente contra la inferioridad matrimonial del sexo femenino y ataca la gazmoñería del ambiente. Es un ensayo anticipatorio del moderno pensamiento feminista. Además fue una de las precursoras de “Feminismo socialista” por la publicación de “L’Union Ouvrière (La Unión Obrera) “en 1840 en donde clama por la necesidad de los trabajadores de organizarse y aboga por su “unidad universal”. Se convierte así en la primera mujer en hablar del socialismo y de la lucha de los proletarios.
Más tarde, los feministas franceses Leon Richer y Maria Deraismes, fundadores del periódico Le Droit des femmes: Journal politique (“Los derechos de las mujeres: periódico político) fueron también los creadores L'Association pour le droit des femmes (“La asociación por los derechos de las mujeres”). Desde la revolución de 1789, las mujeres francesas habían presionado junto a los hombres por un gobierno representativo y por derechos políticos. Hubertine Auclert, editora de su periódico posteriormente publicó una elocuente apelación, que señala todas las razones por las que las mujeres francesas -nueve millones de ellas- deberían poder emitir su voto:
"El arma del voto será para nosotras, como es para el hombre, el único medio de obtener las reformas que deseamos. Mientras permanezcamos excluidas de la vida civil, los hombres atenderán a sus propios intereses y no a los nuestros".
Y Hizo un llamamiento a los hombres para que abdicaran de su reinado masculino:
"abdiquen de [su] reinado masculino... Hasta que reconozcan el total derecho de las mujeres -derechos civiles y políticos-, su lucha por obtener una mayor libertad puede parecer ante testigos imparciales y ante nosotras, la mitad relegada de la humanidad, solo como una pelea entre despotismos".
Por otro lado en el siglo XIX, una de las ideas fundamentales en la que las feministas se basaron fue la maternidad y en la protección de toda mujer(algo difícil en un país en donde no tenían ni voz ni voto).Hay que tener en cuando que la tasa de natalidad en Francia había disminuido desmesuradamente durante ese siglo y eso lo convertía en un país débil. Esta preocupación en el gobierno por la posible invasión demográfica suponía el arma perfecta para las mujeres, la cuales sostenían ahora:
“Si quieren niños , que aprendan a respetar a las madres”
Ahora se reivindicaban los derechos de la mujer insistiendo en la maternidad y el materialismo como rasgos distintivos de la mujer y expresados en “la igualdad dentro de la diferencia” .En 1896 Alphonde Bertillón(antropólogo francés ,1853-1914) fundó la Alianza Nacional para el Crecimiento de la población francesa reconocida de “utilidad pública”.Sin embargo, ahora Maria Deraismes consideró que la prohibición de investigar la paternidad en casos fuera del matrimonio era uno de los motivos fundamentales de la despoblación, y añadió la necesidad del sufragismo y el derecho de la mujer para evitar que esto ocurriera. También, entre muchas comunicadoras feministas, Marguerite Durand(1864-1936 ,actriz de teatro francés, periodista, y una sufragista líder)expuso su deseo en el foro púbico que había creado la necesidad de un seguro y baja por maternidad, salario igual para trabajo igual, la remuneración del trabajo doméstico .También Louise Koppe ejerció gran importancia en el momento a través de su revista “La femme de France(la mujer de Francia)” y la creación de la “Maison Maternelle(Casa de maternidad)”con la intención de acabar con el abandono forzado de niños; ésta abogaba por la armonía entre sexos(con tareas diferentes pero complementarias y la protección e igualdad de la mujer.
Así era como los medios de comunicación del momento concienciaban a la sociedad francesa de las ideas del momento, creaban ideas independientes y con ello influenciaban en el pensamiento de las mujeres que poco a poco comenzaban a realizar sus ideas. Como consecuencia, las condiciones de la mujer fueron mejorando poco a poco (con la “Ley de maternidad”…) pero no fue hasta 1944 cuando la mujer consiguió votar en país.
En esta última etapa para conseguir el sufragismo la figura más importante del momento fue Simone de Beauvoir (1908 - 1986), una novelista y filósofa francesa, la cual la dejó como legado lucha por la igualdad del género femenino y el respeto a los derechos humanos, el derecho a la diferencia. Buscó hacer ver a la sociedad que lo importante es ser uno mismo, la libertad de escoger lo que deseamos hacer o ser para vivir en armonía. Esta escritora publicó “El segundo sexo” en 1494, a la cual se le considera la obra filosófica más relevante del siglo XX y fundamento del feminismo de la igualdad. En ella se explica que lo que entendemos por mujer (tímida, cariñosa, coqueta…) es un producto cultural que se ha construido socialmente. La mujer se ha definido a lo largo de la historia siempre respecto a algo: como madre, esposa, hija, hermana... Así pues, la principal tarea de la mujer es reconquistar su propia identidad específica y desde sus propios criterios. Muchas de las características que presentan las mujeres no les vienen dadas de su genética, sino de cómo han sido educadas y socializadas. La frase que resume esta teoría es muy célebre: "No se nace mujer, se llega a serlo".

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